La metodología de la situación-problema requiere de un tiempo importante para la planeación con el que el maestro de primaria no necesariamente cuenta. Sería interesante compartir planeaciones similares con compañeros de grado interesados en esta metodología.
sábado, 28 de mayo de 2011
La situación problema
Leer a Dolongeville, Alain ha sido excelente. La metodología planteada a partir de la situación-problema en la enseñanza de la Historia, presenta una alternativa interesante que se antoja muy atractiva, al menos en el papel. Iniciar la planeación a partir de la situación- problema, ha sido difícil. Hicimos ya un primer borrador que seguramente contendrá múltiples errores que esperamos corregir a lo largo del curso de Metodologías sobre la enseñanza de la Historia.
La metodología de la situación-problema requiere de un tiempo importante para la planeación con el que el maestro de primaria no necesariamente cuenta. Sería interesante compartir planeaciones similares con compañeros de grado interesados en esta metodología.
Una vez que hagamos las correcciones necesarias y que esté listo, ofrezco una planeación sobre El porfiriato. Estabilidad, desarrollo económico e inversión extranjera. Historia 5° Bloque 3.
La metodología de la situación-problema requiere de un tiempo importante para la planeación con el que el maestro de primaria no necesariamente cuenta. Sería interesante compartir planeaciones similares con compañeros de grado interesados en esta metodología.
HISTORIA, ¿PARA QUÉ?
¿Acaso en el quehacer diario no nos hemos planteado más de una vez el para qué enseñamos historia? ¿Acaso no representa un terreno árido que convida al sin sentido de su enseñanza?
Cumplimos con programas y simulamos enseñar y probablemente de vez en cuando aceptamos que los alumnos no aprenden historia, no porque ellos sean dispersos y flojos, sino porque nosotros, maestros, no sabemos enseñar historia.
¡Cuánto se ha hablado del constructivismo! Llevamos casi dos décadas intentando implementarlo en las aulas. ¿Hemos dado un espacio a esta construcción del saber histórico?
Seguramente un número reducido de maestros lo ha logrado y muy probablemente sus alumnos reconozcan en la historia no la anécdota, no la narración de hechos sin sentido; sino la ciencia que debería ser en si misma, la que promueve aprendizajes (cambios) en los sujetos que conocen, la que te convierte en sujeto histórico.
Hoy en día quienes enseñamos historia en las aulas, somos los alumnos que aprendimos contestando cuestionarios y memorizando. Que encontramos en el relato romántico de nuestros maestros del pasado, fuentes para la imaginación y la identidad sentimentaloide. Pero que por desgracia tenemos en nuestro haber una historia fragmentada, netamente orientada en un solo sentido, el que en su momento dio el maestro o el texto en turno.
Mi práctica, ¿acaso es distinta? No, tristemente no. Llevo siendo maestra casi 30 años,
20 de los cuales estuve segura que la historia era lo que yo aprendí cuando niña y he vivido cerca de 10 haciéndome estas preguntas: ¿Historia? ¿Para qué?
Y quizá fue cuando se dio toda aquella indignación por la desaparición de la enseñanza de la Historia en 1° de secundaria cuando haciendo eco a ella decidí tomar partido por su conveniencia.
Fue entonces cuando comencé a intentar cambios, que a la distancia veo eran de forma, nunca de fondo, con los que buscaba dar un sentido a esa asignatura que veía ser aniquilada, ya no por mi que tanto la había ignorado, sino por esas autoridades que desaparecían de facto, el sentido de la historia en la Educación Básica.
Hoy he decidido dar un paso más. Necesito un cambio de fondo. Mi práctica docente necesita con urgencia su transformación. He dado el primer paso. Estoy decidida a encontrar el sentido de la Historia en mi vida y por añadidura, en el aula, en mis alumnos.
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